Si sospechas que un hijo o familiar tiene problemas con el alcohol, cristal (metanfetamina), cocaína, marihuana u otras drogas, evita confrontarlo con enojo o amenazas. Habla con él desde la preocupación y busca ayuda profesional lo antes posible; no es necesario esperar a que la situación empeore. Un psicólogo especializado en adicciones puede evaluar el problema, orientarte sobre cómo actuar y, si es posible, motivar a tu familiar para que inicie un tratamiento. La intervención temprana mejora las posibilidades de recuperación y también brinda apoyo a la familia.